Se declara enamorado de la función pública. El 5 de enero de 1978, José Francisco Correa dejó su cargo de contador en el ex hotel Savoy y asumió como auditor fiscal en la Municipalidad de la capital. En aquel tiempo, la intendencia funcionaba en la avenida Sarmiento, donde hoy está la Legislatura. Nunca más dejó el Estado.

"Todos los que tenemos la posibilidad de ejercer cargos públicos debemos tener mucha responsabilidad y mucho compromiso, porque debe existir un compromiso para brindar un servicio a la comunidad", afirmó a LA GACETA.

Los planes

Correa asumió el jueves como contador general de la municipalidad, en reemplazo de la desplazada Patricia Beltrán de Salido. El viernes ya estaba instalado en su nuevo despacho. "Mi intención es jerarquizar la contaduría. La jerarquización implica fortalecer el cuerpo de auditores, concientizar, fundamentalmente sobre la base del trabajo, de la función de un auditor. Pero que quede claro que controlar no es entorpecer, no es obstruir, porque demorando un expediente no hay eficiencia y tenemos que ser eficientes: tenemos que estar preparados para ir dando soluciones en cada caso. Esa es nuestra función. Para eso uno se prepara. No puedo alegremente tener parado un expediente 10 o 15 días cuando hay gente que está necesitando de ese servicio. O sea, yo tengo que ser muy consciente de lo que estoy haciendo con cada actuación", remarcó.

Correa ocupó antes la función de contador general, pero lo hizo en los municipios de Famaillá (primera gestión municipal de José Fernando Orellana -PJ-) y de Banda del Río Salí (en la gestión de Gregorio García Biagosch, cuando militaba en la UCR). Esta vez, lo hablaron por teléfono para comunicarle que había sido propuesto para el cargo por el intendente, Domingo Amaya. "Me llamaron dos días antes para decirme que estaba propuesto. Y sentí una alegría muy grande: esta es como mi casa. He nacido en la Contaduría -explicó-. Entonces, llegar al nivel del cargo superior de esta repartición es un anhelo que tiene toda persona. Es sentirse realizado. Eso es lo que yo he sentido".

Entre los contadores, se le reconoce a Correa la constante capacitación y su histórico rol en la comisión que redactó, a principio de los 80, la ordenanza de Contabilidad, que hoy sigue vigente en la capital. "Primero creamos el manual de procedimiento para las licitaciones. Recorría las reparticiones para dar charlas sobre el nuevo formulario que habíamos creado, porque se cometían muchos errores. Usábamos la máquina de escribir y con el formulario logramos unificar el procedimiento y luego comenzamos con la ordenanza de contabilidad, donde teníamos como asesor al doctor Simón Zelaya, que ha sido una institución en la provincia, al que todos reconocían como ?el maestro? y cada artículo que redactábamos en esa época a veces nos hacía cambiar tres o cuatro veces, porque una puntuación mal puesta ya cambiaba todo el sentido del artículo", resaltó.

Con el avance tecnológico, Correa debió adaptarse a las nuevas herramientas. En extensa carrera administrativa pasó de la Olivetti a la computadora. "Así es -afirmó-, pero siempre insisto en que no nos automaticemos. La persona no debe automatizarse. Sólo hay que utilizar la máquina como herramientas para el trabajo: nada más. Pero no dejemos, nosotros, de producir. La experiencia me dice que se cometen tantos errores con el famoso copiar y pegar: la mayoría de los errores van por ahí. Muchas veces uno no advierte que debe cambiar alguna cosas, entonces va copiando y pegando y no es así, porque las circunstancias son distintas, porque en cada momento al expediente hay que trabajarlo, elaborarlo? cuando se hace un informe -remarca- hay que contar la historia, cosa que si alguien lee? Si alguien pasa por la calle y me pregunta por tal cosa, yo lo voy a invitar a pasar para que vea lo que estamos haciendo, porque eso es uno de los principios fundamentales de la licitación. Me refiero a la publicidad. Pero esto no sólo se agota en que yo publico que voy a licitar tal cosa: la publicidad es hacer públicos los actos para que la comunidad sepa qué estamos haciendo y, de paso, sirve para que los funcionarios que deban intervenir sepan que están sujetos al control. Eso es fundamental", señaló.